
Regresó con el alma disfrazada de ilusiones
con la sonrisa dibujada de trazos desiguales
como el fruto de una mala cosecha
las arrugas de sus manos señalando
el vacío de unos años malgastados.
De regreso , se sentía aliviado, casi arropado
por la ilusión del reencuentro
porque sabia que allí esperaban su regreso
unos brazos abiertos, cálidos, serenos
deseosos de premiar su esfuerzo.

MªTeresa Díaz.F.©(2.010)











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